Prevenir el cáncer de próstata es posible

El cáncer de próstata es el segundo tipo de cáncer más frecuente entre los hombres (excepto por el cáncer de la piel). Según American Society of Clinical Oncology, para este año en los Estados Unidos se diagnosticarán aproximadamente 233,000 casos. Adicionalmente, es la segunda causa más frecuente de muertes en hombres en los Estados Unidos. Se calcula que este año ocurrirán 29,480 muertes por esta enfermedad. Según cifras del Ministerio de Salud Colombiano, en nuestro país se diagnostican más de 6.500 nuevos casos y mueren 2.400 hombres anualmente por esta causa.

Aunque la causa exacta del cáncer de próstata se desconoce, se puede llegar a su prevención, principalmente mediante una detección temprana. Se debe tener en cuenta que factores de riesgo tales como la edad, la raza y el historial familiar son determinantes para la enfermedad y no se pueden controlar.

Aunque no están claros los efectos del peso corporal, la actividad física y la alimentación en el riesgo de desarrollar cáncer de próstata, se pueden tomar medidas que podrían reducir este riesgo comiendo al menos 2½ tazas de una gran variedad de verduras y frutas cada día, manteniéndose físicamente activo y manteniendo un peso saludable.

Algunos medicamentos podrían ayudar a reducir el riesgo de cáncer de próstata tales como los inhibidores de la 5-alfa reductasa (utilizados para la hiperplasia prostática benigna). Algunas investigaciones sugieren que los hombres que toman aspirina diariamente por tiempos prolongados podrían presentar un menor riesgo de padecer y morir a causa de cáncer de próstata. No obstante, se necesitan más investigaciones para demostrar si los posibles beneficios superan los riesgos. No intente auto medicarse sin antes consultarlo con un profesional.

El examen de detección de cáncer de próstata es la mejor forma para prevenir las complicaciones de esta enfermedad. Habitualmente se utilizan dos pruebas para detectarlo: el análisis de sangre del antígeno prostático específico (PSA) y el tacto rectal (DRE).

En este último, el medico se coloca guantes, se lubrica el dedo índice con vaselina (generalmente), con o sin anestésico para disminuir la molestia en el paciente. Luego, con ambas manos separa los glúteos del paciente para visualizar el ano, la piel perianal y sus alrededores. Se le solicita al paciente que puje con el fin de facilitar la visualización de la mucosa por su protrusión. Se introduce el dedo índice en el orificio anal. Durante el tacto se debe examinar circunferencialmente la mucosa rectal y el canal anal, valorando zonas de induración, tumefacción, fluctuación, irregularidades, excrecencias y estenosis. Durante el tacto rectal se pueden localizar estructuras vecinas como la próstata para evaluar su integridad. Tras finalizar el tacto rectal se debe visualizar en el dedo utilizado la existencia de restos de sangre.

Si los resultados de una de estas pruebas son anormales, se deben realizar pruebas adicionales para determinar si se trata de cáncer. Entre ellas la ecografía transrectal y la biopsia de próstata (extracción de una muestra y luego observación al microscopio). De esta forma se podrá establecer el estadio del cáncer, instaurar un tratamiento y establecer un pronóstico.

Recuerde que todos los hombres después de los 50 años deben realizarse chequeo anual con el urólogo. Sin embargo, si hay antecedentes familiares de cáncer (próstata, seno u ovario) debe iniciar a partir de los 40 años. No dude en contactarnos si tiene dudas y no olvide la importancia de los chequeos preventivos.